Tristeza en los niños

Jan 22 , 2020

Tristeza en los niños

Hace unos días ocurrió un hecho del que mucha gente habla; un niño le quitó la vida a sus compañeros de la escuela, después lo hizo consigo. La sociedad culpa a los videojuegos pero se ignoran múltiples factores del entorno en el que vivía el niño. Una amiga es que es profesora escribió su experiencia y opinión del cual resalto cuestiones importantes ¿Ese niño tuvo la atención de sus padres?, ¿Realmente fue sólo el enojo lo que lo llevó a eso?, ¿Fue la insensibilidad de un entorno agresivo o además muchas emociones que nunca pudo expresar? Es un ejemplo fuerte y drástico, pero es un hecho que enseñarnos a aceptar cada una de nuestras emociones, aprender a regularlas y sobre todo tomar en serio a nuestros niños es clave para su desarrollo, bienestar físico, emocional y mental.

 

La tristeza es una de las emociones básicas, como adulto has tenido un largo camino al tener diversas experiencias y vivir una alta gama de emociones que has aprendido a distinguir o se supone que ya podrías hacerlo, sin embargo, no es tu culpa si en ocasiones no sabes identificar qué sientes, ni su origen,  desde luego expresarlo se vuelve un problema, ya sea por los motivos anteriores o porque se te ha prohibido.

 

Hablemos de esta emoción en los niños, para un adulto será difícil identificar si su pequeño está triste o le pasa algo más, hay padres que lo ven con mayor claridad,  hay otros a los que  les cuesta más trabajo, existen niños más demostrativos y otros lo son menos, lo importante de todo esto es justamente que se les enseñe a identificar cada una de sus emociones y a expresarlas, pero sobre todo es importante  trabajar con la tristeza, sabemos que en muchas ocasiones esta emoción es  reprimida, lo típico es decir “ya, no llores” “mira, mejor alégrate porque…” “quita ya esa cara” “sonríe” “no es para tanto”, lo hemos escuchado, nos lo han dicho y lo replicamos erróneamente con ellos.

La tristeza es en realidad una emoción que nos transforma y cuando un niño la siente es una alerta significativa. Es importante tomar en serio las emociones de nuestros pequeños y no minimizarlas, lo que para ti es un problema menor, para él que no ha tenido tantas experiencias puede ser un gran pesar, por eso necesita ser escuchado, guiado, abrazado y sobre todo expresar la tristeza sin culpa. El mensaje que deben llevarse es que si bien no es bueno quedarse atorado en esta emoción, vivirla los va a ayudar a hacerse fuertes, a ser creativos, a ser sensibles con la tristeza de los otros y ayudarles a salir de esto de las formas sanas que va conociendo.

Escuchar y tomar en serio la tristeza de nuestros chiquitos evita que ellos se sientan solos e incomprendidos, se fortalece la confianza y el vínculo y a largo plazo impide que le pasen cosas más serias, como que se aprovechen de ellos, puesto que sabrán que tienen una fuerte unión con su familia, serán escuchados y hallarán una solución. Por otro lado, se ha considerado que la tristeza acumulada además de ser el punto de partida para un sistema inmune débil es también el origen de personas llenas de enojo, especialmente con el género masculino, puesto que el enojo pese a ser otra emoción rechazada socialmente es mejor aceptada en los niños y hombres que la tristeza. En general, asociamos la tristeza y sensibilidad como un rasgo de debilidad, pero el enojo no es visto así, incorrectamente se equipara a tener un “carácter fuerte”, que percibimos como sinónimo de éxito, en una sociedad como la nuestra en dónde lo más importante es triunfar, tener éxito se relaciona más con los bienes materiales que con la estabilidad y salud emocional.

Hoy en día existen muchas herramientas como libros y juegos. Nosotros comprometidos con ese bienestar estamos orgullosos de  tener El Juego de las  Emociones, un juego de mesa para la familia cuyo objetivo es justamente que aprendamos sobre nuestras emociones, a gestionarlas y expresarlas; además nos ayudará a prevenir problemas mayores y contribuirá a que nuestros niños puedan desarrollarse mejor en la vida adulta.

 

Autor: Psicóloga Berenice González.

 

 


Dejar un comentario

Por favor tenga en cuenta que los comentarios deben ser aprobados antes de ser publicados